Irregularidad en la oración

La irregularidad nos impide familiarizarnos con la oración.
No se trata de ponerle trabas a la espontaneidad ni de menospreciarla. Hay momentos en que el alma pide orar y es necesario dejar que fluya.
Pero a veces recordamos que existe algo llamado oración solamente cuando tenemos una urgencia.
La oración, como muchas formas de comunicación, necesita ser cultivada. Necesita cierto grado de concentración e introspección. Así como para realizar determinadas actividades que demandan un esfuerzo muscular necesitamos entrenamiento, lo mismo ocurre con los hábitos mentales.
Muchas veces la irregularidad nos lleva a que, llegado el momento en que sentimos verdadera y profunda necesidad de oración, no sabemos qué hacer.
Una buena manera de lograr que nuestra oración sea fluida, no pierda foco y gane en concentración es proponernos la disciplina de dedicar un tiempo por día o por semana a la práctica exclusiva de la oración. De esa manera estaremos listos, mejor dispuestos y nos sentiremos más seguros cuando llegue el momento de la angustia, la urgencia o el gozo exultante.

Bookmark the permalink.

Comments are closed