Orar en comunidad

Más allá de los lugares especiales y del tono que éstos puedan imprimirle a la plegaria, también existen preferencias respecto del entorno en el que desarrollamos la oración.
Hay personas que prefieren la soledad. Son muchas las personas que apartan un horario para realizar sus oraciones, ya sea a la mañana temprano o al atardecer, y cuidan de no ser interrumpidas.
Pero el ambiente comunitario estimula la oración, la refuerza, crea una energía colectiva de la que es difícil desprenderse v, por lo general, la oración de uno despierta resonancias y asociaciones en los demás.

En comunidad la oración se enriquece y el vínculo humano no hace más que reforzarla, darle un marco de calidez, solidaridad v legitimación.
Así es como hay personas que prefieren la intimidad de una congregación pequeña, donde los miembros se conocen entre sí. se acompañan en el camino de la fe v se complementan en la práctica de la oración.

El grupo familiar también es un buen marco. La familia se une en torno de una presencia o proyecto que la trasciende y no queda tan encerrada en sí misma y en sus propios problemas.
Por otra parte, la oración dentro del grupo familiar es el momento de aprendizaje por excelencia, donde una generación le transmite a la siguiente los cornos y porqués de la plegaria.

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