Orar en el mar

Tal vez sería mejor decir la playa o la orilla del mar, es decir, la contemplación del océano desde tierra.
El mar simboliza las fuerzas profundas y desconocidas del alma, el misterio. En la orilla podemos ver la fuerza primordial, una poderosa energía cruda que no se detiene. Pero también podemos ver la calma benigna y refrescante.
Algunos psicólogos han asociado al mar con el inconsciente colectivo, una masa indiferenciada en perpetuo movimiento cuya profundidad sólo podemos imaginar.
El mar, también, es la fuente primigenia de la vida y en algún rincón de nuestra memoria celular estamos vinculados a él. Y de algún modo, sabemos también que el mar ha sido vehículo de comunicación.
A la hora de la oración, el mar transmite un tono de calma frente al misterio, la humildad de estar seguros de cara a la profundidad y el movimiento constante, la visión de un horizonte lejano hacia donde nos queremos dirigir.

Bookmark the permalink.

Comments are closed