Estar dispuestos a la oración

La disposición a recibir no siempre es la mejor. Aunque parezca que la necesidad es acuciante o que estamos realmente convencidos de aquello por lo cual oramos, no siempre nuestra disposición interior es la mejor. Para que la oración sea eficaz, necesitamos practicarla con una actitud receptiva y honesta. Pongamos … Seguir leyendo…

El abandono de la oración

El abandono de un motivo de oración también menoscaba la eficacia. Muchas veces un motivo de oración es abandonado porque el orante ha perdido interés en él o porque se ha dado cuenta de que no le reporta ningún beneficio a su crecimiento espiritual. Con frecuencia volvemos la vista hacia … Seguir leyendo…

La oracíón y la verborragia

La verborragia ahoga la voz de la divinidad La verborragia no es sinónimo de elocuencia ni de buena comunicación. La oración es un diálogo o una comunión con la divinidad, y todo diálogo supone la interacción de dos partes. Si hablamos sin parar, no damos espacio a nuestro interlocutor. ¿Acaso … Seguir leyendo…

La oración y el palabrerío

El palabrerío. ¿Cuántos parecen creer que por hablar mucho la divinidad los va a escuchar más y mejor? El torrente de palabras, la imposibilidad de poner freno al impulso de hablar y hablar posee dos efectos negativos. Los maestros espirituales tanto de Oriente como indoamericanos señalan que el hablar mucho … Seguir leyendo…

Divinidad, pedidos a Dios

Intentar que la divinidad sea cómplice de nuestro egoísmo es una extensión de lo anterior. Intentamos convencer a Dios de que haga nuestra voluntad, de acuerdo con cómo se nos ocurre que debe ser. Es como si quisiéramos torcerle el brazo para que esté a nuestro servicio. Más aún, al … Seguir leyendo…