Un gran riesgo: la falta de discernimiento

La falta de discernimiento es el riesgo mayor.
Si dedicamos unos minutos a observar qué ocurre en el interior de nuestra mente, veremos que ésta mantiene un diálogo interior
perpetuo. Se alzan distintas voces, con mensajes contradictorios, y algunas parecen hacerlo con convicción.

¿Cómo podemos discernir entre la voz profunda de un anhelo genuino y la voz convincente de un deseo nacido del egoísmo, los celos o el temor?
La capacidad de discernimiento es algo que se adquiere con la práctica de la oración.

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